sábado, 12 de noviembre de 2011


Mi corazón, mi compañero, mi vida......
Los días transcurren y mi pensamiento se llena de ti, de tu esbelta figura, la armonía de tu voz pausada y profunda y ahora, más que nunca, ansío tu presencia y añoro tu contacto.
Te extraño tanto...... y sin embargo, me siento aún más unida a ti, como si un lazo invisible te uniera a mí en la distancia, y mediante él se alimentara este sentimiento profundo, grandioso y eterno, que hace que mi corazón se inflame de felicidad y que de nuevo como de niños, las mariposas del amor revoloteen en mi interior y me hagan sentir que nada importa más en la vida que nosotros, que tú y yo y nuestra familia.
Tu brazo quinceañero apretaba fuertemente contra su hombro a otra quinceañera: A mí.
La sonrisa de ambos era de total felicidad y nuestros rostros transmitían inocente y puro amor, expresando cientos de proyectos y miles de ilusiones. Los dos éramos el mundo…
Hoy que te extraño como nunca, porque estamos lejos físicamente, me doy cuenta que en realidad estamos uno junto al otro, que tu fuerte mano sigue sosteniendo la mía y tus pasos me guían como siempre en la oscuridad e incertidumbre de la vida.
No estás lejos, estás junto a mí, tu corazón se quedó conmigo y tú te llevaste el mío.
Es un misterio, separados y unidos a la vez, como si la ausencia reforzara la añorada presencia, como si no te hubieras ido, y tengo la certeza que, ahora que miro hacia el cielo plagado de estrellas, tú me miras a través de ellas.
Hoy que pareces lejano, en realidad me hace dar cuenta que estás muy dentro de mi corazón, y entonces mis ojos vacíos de tu imagen, permanecen fijos en el sendero a lo lejos, esperando ver tu silueta, alta, protectora, acercarse poco a poco a mí, a estos brazos que no te volverían a dejar partir jamás...
A Jorge: el amor de mi vida
12/11/11

No hay comentarios: